ILUSTRÍSIMA, VENERABLE Y ANTIGUA HERMANDAD Y COFRADÍA DEL SANTÍSIMO SACRAMENTO,
SANTÍSIMO CRISTO DE LAS ALMAS,
NUESTRA SEÑORA DE LA PAZ Y ÁNIMAS BENDITAS

IGLESIA PARROQUIAL DE SANTIAGO EL REAL Y DE REFUGIO
JEREZ DE LA FRONTERA

martes, 12 de diciembre de 2006

Santísimo Sacramento


Debió surgir esta Hermandad a finales del siglo XV o principios del XVI y posiblemente en su origen fuera Hermandad de Ánimas, pasando a dar culto al Santísimo Sacramento por influencia de las que, con ese fin, se fundan en la Capital de la Archidiócesis Hispalense en esa época, auspiciadas por Doña Teresa Enríquez, llamada la “Loca del Sacramento”.

En el cuaderno de Cofradías, formado por orden del Consejo Real en 1568, ya figura en la Iglesia Parroquial de Santiago, cuyos representantes legales declararon ante los Comisarios Apostólico y Regio el 3 de Febrero de dicho año 1568, “que la fundaron unos feligreses de la Parroquia, y que en tiempo en que fue provisor de Sevilla, el futuro Obispo de León, D. Juan Fernández Temido, con su licencia se comenzó a pedir limosnas y celebrar los cultos en honor del Santísimo Sacramento y sufragio de sus hermanos”.

Parece deducirse, según se estipula en una de las cargas que pesaban sobre la Cofradía, y que textualmente dice: “Y demás desto dicho el Viernes Santo y Jueves Santo dé esta Hermandad nueve libras de cera con que se alumbre al Santísimo Sacramento y más toda la cera que se gasta en las misas rezadas de todo el año” que, al pagar la Cofradía la cera del Monumento, es indicio de que esta Hermandad tenía doble carácter: Sacramental y de Sufragios, caso éste que se encuentra repetidamente en la época.
Ya en el Cabildo Capitular del día 4 de Julio del año 1588, aparece la Cofradía del Santísimo Sacramento en la Iglesia Parroquial de Santiago.

En el año 1617 se celebra Cabildo General en que, con gran asistencia de Hermanos, se toma el acuerdo “ … de creer y confesar públicamente que la Santísima Virgen María, como Madre de Dios, fue concebida sin la mancha de pecado original, juramentándose en defenderlo, hasta derramar la propia sangre, si preciso fuere, en dicha defensa… ”.

La Hermandad acordó celebrar solemnemente el tercer centenario de dicho acuerdo, concediéndosele, con este motivo, por el Cardenal Arzobispo de Sevilla D. Enrique Almaraz y Santos el privilegio de usar ornamento de color celeste en la Función Votiva de la festividad de la Virgen de la Paz.

El 31 de Julio de 1619, formaliza contrato por el que "… Yo Juan Díaz de Mendoza, platero vecino que soy de esta Ciudad de Jerez de la Frontera en la collación de San Dionisio ….. hará para la Confraternidad del Santísimo Sacramento de la dicha Iglesia de Santiago de esta Ciudad, una Custodia de plata que es larga de peso de doce mil onzas de plata del modelo ejecutado que está en un papel naranja y que se ve dicho dibujo de la Custodia de poseer para Santiago, ….. está firmada de mi Juan Díaz de Mendoza y del Hermano Mayor de la Cofradía del Santísimo Sacramento de la dicha Iglesia del Señor Santiago…".
También posee documentación acreditativa de los muchos y valiosos objetos de su propiedad.

Sin embargo, otros estudios recientes, datan otra fecha y autoría a la custodia sacramental de la Hermandad, cuyos datos se recogen en un artículo de José Manuel Moreno Arana, publicado en Diario de Jerez el 24 de mayo de 2016.

"Hacia el Sol asciende una columna hecha de nubes. De ella brotan dos ángeles mancebos, apolíneos y de pulcro modelado. Están entrelazados y portan espigas de trigo. Uno con la mirada perdida; el otro, arrodillado, eleva la vista hacia arriba en actitud de adoración. En torno a ellos revolotean graciosas cabezas de querubines… Este es el original diseño del vástago de la custodia procesional de la Hermandad Sacramental de Santiago, el detalle que la convierte en singular por su concepción plenamente escultórica. Su sentido efectista y de disolución de las formas, de recuerdos barrocos, contrasta con la elegancia neoclásica del pie o peana de la pieza. En el otro extremo, el superior, hallamos, entre grandes ráfagas y una delicada parra, el viril donde se aloja Cristo Sacramentado. La superficie plateada, con algunos toques dorados, aquí se enriquece con la inclusión de esmeraldas, topacios, rubíes, diamantes y perlas.

Su riqueza de materiales y su delicada realización la convirtieron en la obra de platería jerezana más costosa de todo un siglo, el XVIII. Casi 100.000 reales, una enorme cantidad para su época, cobró su autor, Juan Bautista Costella. Y tres años tardó en concluirla, entre 1791 y 1793. Para su ejecución contó con la colaboración de un escultor, cuyo nombre, por desgracia, callan los documentos. No menor misterio envuelve a Costella. Un excelente orfebre, de probable origen italiano, del que sólo hay constancia de su presencia en Jerez por los años en los que labra esta custodia y del que apenas hay datos de unos pocos trabajos más para Santiago y San Juan de los Caballeros, donde todavía se conserva un magnífico portapaz suyo. Sea como sea, es un buen momento para recordar su nombre: el pasado domingo su custodia recuperó su función procesional. Y tras décadas de oscuridad, otra vez el Sol iluminó el sol...."

En esta época hay ya constancia de que siguiendo secular tradición y por especial privilegio, en la festividad del Jueves Santo, corresponde al Hermano Mayor portar el Lábaro ante el palio en la procesión para llevar al Santísimo hasta el Monumento y recibir del Preste oficiante la llave del Sagrario del mismo que, cerrado Éste le colgará del cuello portándola y custodiándola en su poder hasta los Oficios del día siguiente.
No se sabe con exactitud cuando se une a la de la Santísima Virgen de la Paz, quedando constancia de la Solemne Procesión que con dicha Imagen, la del Señor Santiago, y cerrando la Custodia con el Santísimo Sacramento tenía lugar en la festividad del Titular de la Parroquia a finales del siglo XVIII y durante el XIX cuando, en éste último, las circunstancias políticas lo permitían.

En la primera mitad del siglo XX la Hermandad celebraba Solemne Procesión Eucarística en la Dominica de Pentecostés, para llevar a S. D. M. a los enfermos e impedidos de la feligresía para el cumplimiento Pascual, por las calles principales de la misma. A esta Procesión precedía otra que, en la Festividad de la Ascensión del Señor, se efectuaba privadamente en vehículos, para visitar a los enfermos que residían en los puntos más alejados de la, entonces, amplísima feligresía parroquial y cuyas calles no estaban en el itinerario de la Procesión Solemne.

Ya en la segunda mitad del siglo XX, concretamente en la década de los sesenta, se renueva la antigua tradición instituyéndose la Procesión Solemne con el Santísimo Sacramento en su antigua y valiosa Custodia propia para recorrer las calles de la feligresía en la Dominica Festividad de la Santísima Trinidad – anterior a la del Corpus Christi – que se conserva hasta final de la década de los setenta